En un clima de oración , alegría y recogimiento, nuestros alumnos elevaron sus corazones a María, confiándole sus vidas, sus familias y sus sueños. Contemplar a la Virgen Niña nos invita a aprender de su sencillez, ternura y disponibilidad para decir siempre “sí” a Dios.
Que María, desde su infancia, nos enseñe a crecer en la fe, a confiar en Dios y a llevar su amor a los demás.
Virgen Niña, acompáñanos y enséñanos a caminar siempre de la mano de Jesús.